Se rescatan los moños, las flores y los tules.
Sin embargo, se suman los escotes, las polleras irregulares, las transparencias y los vestidos cortos y de colores, pero, sobretodo, la comodidad de los vestidos para disfrutar del baile. Así se cumple con la premisa de sentirse una reina en la iglesia y estar sexy y divertida en la fiesta.
Hace muchos años que la novia dejó de ser estructurada. Ahora busca un estilo natural y desacartonado.
Las novias de hoy están más decididas y conscientes de la decisión que van a tomar y quieren que el vestido represente esos sentimientos.
La tendencia marca que todo vale, tanto el hippismo como el romántico.

Aunque es un momento lleno de ilusión y en el que se intenta no pensar en los gastos, la fría realidad indica que a veces alquilar un vestido o comprar uno usado puede ser hasta una salvación. Hoy se pueden conseguir vestidos casi intactos que fueron usados en desfiles, en producciones fotográficas, incluso se alquilan modelos a estrenar.
Así, con sólo unos retoques, parecerá realizado especialmente para esa novia. Antes de tomar la decisión es bueno tener en cuenta los consejos de los expertos. Ya sea para alquilar o comprar un usado, ellos advierten sobre fallas incorregibles como por ejemplo, incómodo de sisa, defectos en el escote y cortes que no calzan bien de entrada como puede ser el caso de un vestido con pollera al bies que no quede bien; esa falla no tiene solución.
Todavía hay más: cuando el vestido queda largo, no es problema, salvo que el detalle esté justo donde hay que cortar. pero si resulta corto, generalmente no se puede arreglar porque los agregados nunca quedan bien, salvo que se haga de nuevo la falda.









Por último, es bueno saber que cuando es chico. se puede soltar pero muy poco. Sin embargo, si se trata de un talle de más, no es problema porque se puede achicar.
También es importante tener alguna referencia sobre el lugar donde se va a comprar o alquilar el vestido usado, es fundamental que ellos se hagan cargo de los arreglos.

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Alquiler: Tiempos y
costos
. Los que saben
dicen que las novias que
optan por esta modalidad
ahorran el costo
equivalente a cinco
elementos fundamentales:
el ramo, el tocado, la
peluquería, el maquillaje
y los zapatos. El vestido
se entrega una semana
antes, y hay que
devolverlo como
máximo cuatro días
después de la boda.
La novia se lo puede
probar las veces que
quiera. No es una
tarea imposible, pero
sí difícil, por eso es
recomendable
empezar a buscar
con seis meses de
anticipación.